viernes, 27 de septiembre de 2013

UN POEMA EN LA NOCHE - Bitácora 13

Manuel Ríos Mantilla
Un poema en la noche

Escribe: Hugo Tafur
(peruano)
Han transcurrido cincuenta años y sin embargo me parece ayer… cuando, desde fuera de la cabina, seguíamos con mucho interés, la actuación de  Manuel Ríos Mantilla, quien muy concentrado y canchero, en la hermética burbuja de vidrio de “Radio Chimbote”, recitaba dueño de sí, apasionado y comunicador, el “Poema de la despedida” del poeta cubano José Ángel Buesa: “Te digo adiós, y acaso te quiero todavía. / Quizá no he de olvidarte, pero te digo adiós. / No sé si me quisiste... No sé si te quería... / O tal vez nos quisimos demasiado los dos.” /  “Este cariño triste, y apasionado, y loco, / me lo sembré en el alma para quererte a ti. / No sé si te amé mucho... no sé si te amé poco; / pero sí sé que nunca volveré a amar así.” Eran momentos supremos, para el grupo de jóvenes que seguíamos a Manuel, tanto por la amistad que nos dispensábamos, como por la inquietud cultural que compartíamos y que duda cabe, por el interés que teníamos en hacer llegar durante el programa, nuestro mensaje subliminal, a la niña que nos quitaba el sueño… Al finalizar, un bolero alusivo, redondeaba la intervención poética de Manuel.

Corría el año 1962, “Radio Chimbote”, era el reducto cultural de una juventud que encauzados por la senda de la cultura y el arte, bullían con la energía de su edad, organizados en el Club Cultural, Social y Deportivo “Inca Garcilaso de la Vega”. Manuel Ríos Mantilla, era a la sazón, el presidente de la Institución Garcilasista, la misma, que gracias al apoyo del propietario, señor José Eduardo Cavero Andrade, y directivos de la radio, tenían programa propio denominado: “La Hora Garcilasista”, los domingos de cada semana; sin embargo, fiel a su inquietud, despertada y forjada política y culturalmente, en la escuela aprista, el entonces joven  Manuel Ríos Mantilla, proyectaba adicionalmente su inquietud cultural, en un programa de corte romántico, conocido como: “Un Poema en la Noche”, que se emitía a las 10 de la noche de lunes a viernes, y donde, mediante su bien modulada voz, se daban cita, poetas de renombre… los mismos, cuyos nombres y poemas, iban familiarizándose en el corazón y la mente de los chimbotanos.

No me cabe duda, que la voz fresca y juvenil de Manuel, caló rápidamente, al poco tiempo de iniciado “Un Poema en la Noche”, ya se identificaba con los oyentes de “Radio Chimbote”, singularizándose el interés por su programa, que llegaba justo, cuando nuestro puerto, embelesado tiernamente por los brazos mágicos de la noche, propiciaba el romanticismo como la más bella expresión de amor entre dos seres, mientras en la playa de entonces, olas pacíficas, con un leve chasquido se tendían extasiadas en sus blancas arenas, y mar afuera, se deslizaban fantasmales las siluetas de algunas embarcaciones, cuyas luces de navegación parecían luceros flotando sobre la superficie del mar… en este ambiente nocturno, de nuestro Chimbote de ayer, Manuel Ríos Mantilla, convertido en Cupido, sobrevolaba el espacio radioeléctrico de nuestra bahía, disparando sus flechas de amor: “Toma la blandura de mi alma / y toma también mi corazón / que  Cupido su flecha la dispara / y es de los arqueros el mejor” / “Toma la verdad de mis palabras / y toma lo grande de mi amor, / que Cupido de verdad cuando dispara / sus flechazos se convierten en canción” (*)1

Pronto, el programa ideado como una expresión cultural adicional del espíritu inquieto de Manuel, adquirió ribetes interesantes, al lograr, que los radioescuchas participaran directa o indirectamente; directa, llamando por teléfono a la radio, para expresar sus preferencias y saludos; indirectamente, al depositar cientos de cartas en la oficina de la radio, pidiendo que saluden a tal o cual personita: “Saludos, de Jorge para Mayra”, “de Hugo, Alexander y Carlos, para la chicas del 5to. B de La Inmaculada”, “de Guillermo, para la chica de los bellos ojos”, “de Felipe, para su amada Camucha”, “de Víctor, para María Teresa”, “de Pedro, para Carlotita”, “de José Carlos, para su tormento”, y así de manera interminable, en cada ínterin. Al crecer la audiencia, creció la necesidad de apoyo, Manuel, alguna vez me expresó el invalorable asesoramiento, de Víctor Ignacio “Nacho” Ávalos, una de la voces, junto a la de Alfonso “Pocho” Apéstegui, que identificaba a “Radio Chimbote”; luego llegó, Pietro Luna Coraquillo y esporádicamente Manuel Valdivia, Guillermo Villafana, Juan Ramírez, etc.

Sospecho, que esta hora tan intensa de romanticismo que promovía “Un Poema en la Noche”, era en el alma e inspiración de los enamorados… como luna llena en el firmamento azul de un cielo tachonado de estrellas; era impulso y decisión, para finalmente abandonar los nervios y declarar su amor a la persona amada, convirtiéndose de alguna manera, en el vehículo que formó felices parejas… en ese contexto epidémico, era natural que el flechador Cupido, sufriera el contagio de esa dulce enfermedad, resultando auto flechado por la personalidad y belleza de Esther Villafana, con quien se casó y formó una feliz familia que dura hasta nuestros días… Una anécdota, que no creo moleste a mis queridos amigos, voy a incluirla para rubricar este idilio. Se encontraba en pleno auge el programa radial, y como todo joven enamorado, Manuel, invitó a “Techi” –así la llamamos de cariño- a que lo escuchara esa noche, Esther, contra su costumbre de desvelarse, esperó el programa con mucha expectativa, el cuál iba transcurriendo sobresaliente, los mejores poemas y las mejores canciones románticas… En cabina, Manuel, se esforzaba con su mejor dicción, inspiración y creatividad, sabiéndose escuchado por su amor, terminando el programa con mucha algarabía… Pero, cuando ya nada se podía hacer, cayó en cuenta, que en ningún momento, había saludado a su amada… creo que ese día, el programa, perdió una oyente.

Por esa época, la radio, era el medio de comunicación masiva, la TV, si bien ya contaba con varios canales y algunos años de iniciada, su señal en blanco y negro se emitían casi exclusivamente para la capital. En nuestro medio, Radio “Chimbote”, que pertenecía a la Cadena Nacional “Radio Victoria”, fundada en 1939, por ese gran visionario de la radiotelefonía, don José Eduardo Cavero Andrade, lideraba este segmento de la comunicación; su planta de transmisión, estaba ubicada en la segunda cuadra del jirón Manuel Villavicencio  y contaba con oficina y auditórium bastante cómodo y moderno, para la presentación de programas en vivo. Recuerdo, que su organigrama administrativo y operativo, tenía la siguiente composición: César Noriega (administrador); Juan Colquicocha Ágreda (sub administrador); Alfonso “Pocho” Apéstegui (locutor); Víctor Ignacio “Nacho” Ávalos (locutor); Alejandro Torrejón Casana (locutor);  Juan Castillo (control sonoro); y Elcira Giraldo (secretaria); la radio, iniciaba su programación habitual, con su característica sonora, “La Quinta Sinfonía”, del alemán, Ludwing Van Beethoven.

He querido recordar este programa radial, “Un Poema en la Noche”, no solo porque forma parte de nuestro anecdotario juvenil, sino también, para dar a conocer, a ese inquieto joven de antaño y distinguido maestro y periodista de hoy, Manuel Ríos Mantilla; quién posiblemente, a la vera de los ciudadanos de Chimbote se cruza con su consabida modestia, desconociendo ellos, la valía de ese personaje, que entregó desde muy joven su tiempo y conocimiento en pro de la cultura de nuestro puerto, mediante constituir junto a otros jóvenes del Colegio “San Pedro”, una institución cultural, conocida como  el club “Inca Garcilaso de la Vega”, que encauzó gracias a su efecto dominó, por la senda del bien, a mucha juventud porteña; como educador y director, decenas de promociones lo recuerdan con afecto, y como periodista, miembro del Centro Federado de Periodistas del Perú,  siempre se la jugó por su Chimbote querido, en columnas periodísticas, programas radiales o televisivos. Hoy que pinta canas, he querido dedicarle estas líneas como signo de admiración, respeto  y fraterna amistad, nacida en nuestra recordada y siempre añorada institución garcilasista. Dios bendiga al amigo, al maestro y al periodista combativo de siempre.

Crédito: (*)1 Fragmento del bello poema "El flechazo de Cupido", perteneciente al poeta venezolano Alejandro J. Díaz Valero, con el cual ribeteamos el 3er. párrafo de nuestra nota.

Tochigi Ken, 08 de agosto de 2012
Archivo BITÁCORA 13 (20120808)  Japón
Revisada para el Blogg (91-20130914) Tochigi Ken, Japón

domingo, 8 de septiembre de 2013

LOS HOMBRES DE ROJO - Bitácora 13

       
Los Hombres de Rojo
Escribe: Hugo Tafur
(peruano)
Cuarenta y cinco segundos después, que la alarma del cuartel transmitiera la alerta de incendio, ya están en camino rumbo al lugar de la tragedia, varias compañías han respondido al llamado… Los carros bomba de los hombres de rojo, se desplazan raudamente por las diferentes calles de la ciudad, tocando su sirena ping pong y otros haciendo ulular su sirena, con la cual advierten su presencia en misión de emergencia, y la obligación de los vehículos particulares de cederle el paso preferencial a la unidad de socorro; toda unidad pública, como ambulancia, policía y bomberos, están considerados en esta prioridad, aunque muchas veces, personas insensibles no lo entienden así, haciendo oídos sordos a esta disposición contemplada en todos los reglamentos de tránsito vehicular del mundo… en su entorno egoista, estas personas, no advierten que esos segundos perdidos, puede ser la diferencia entre la vida y la muerte de seres humanos en peligro.

Los intrépidos y valerosos bomberos mientras se desplazan, mantienen coordinación por radio con su central, desde donde les informan como evoluciona el siniestro y cuales son las vías, que a esa hora, están descongestionadas de vehículos para su desplazamiento rápido y seguro. A unas cuadras del objetivo, ya avistan una gran columna de humo que se eleva hacia el cielo, por lo que pueden deducir que la tarea que les espera es bastante ardua, ya que ese signo corresponde a un incendio de regulares proporciones… van llegando las diferentes unidades al lugar, y los comandantes disponen el lugar que consideran más seguro para aparcarse frente al edificio en llamas… La gente curiosa arremolinada impide su rápido desplazamiento, la guardia nacional presente, colabora abriéndoles espacio, los bomberos diestros en el manejo de sus equipos, pronto tienen conexiones unidas, mangas con agua, escaleras telescópicas desplegadas y comienzan a combatir el fuego.

A pesar de su experiencia acumulada y la serenidad templada en decenas de casos... hay tensión, los hombres de rojo que en ese momento atacan con vehemencia el núcleo de fuego con potentes chorros de agua, han percibido, casi imperceptibles, ciertos gritos que ensombrece sus rostros con una tenue nube de nerviosismo y tensión… ese sexto sentido, tan agudo, que el bombero desarrolla como un apéndice invisible en su mente y corazón para salvar gente, les indica que algo no está bien... hay alguien en peligro… y aunque desde la planta baja mediante su sistema de comunicación, se les informa que el edificio de viviendas no revestía peligro, ya que todo suministro de electricidad, gas, etc. había sido cortado, y que los moradores habían evacuado y abandonado el lugar a tiempo,  los que estaban en las escaleras telescópicas combatiendo el fuego, no estaban ya seguros y permanecían atentos. Habiendo comenzado, por la explosión de una cocina en el primer piso, el fuego amenazaba a propagarse al tercer nivel, donde los hombres de rojo planeaban sofocarlo dirigiendo todo su poder matafuego; fue precisamente, en ese momento, que sus temores cobraron realidad espantosa, dos niños asomándose peligrosamente al borde del techo del último piso, gritaban pidiendo auxilio.

Rápido, como un rayo, Tony Paz, un joven y valiente bombero de la Estación 77, pidió que la escalera telescópica sea extendida en toda su extensión, efectuada la maniobra, se dijo: "Con Dios ingreso, y si no vuelvo... es porqué me fui con Él", y hacha en mano, hizo añicos a una ventana del cuarto piso y de manera osada penetró por ella hacia el techo del quinto en medio de un sofocante calor... alli se encontraban la dos criaturas, una nena de unos 5 años, abrazada a su muñeca lloraba desconsoladamente, más su hermanito, un niño de unos siete años, mantenía increíble serenidad ante el peligro. Rápidamente, Tony Paz, abrazó y alzó a la niña y con la otra mano cogió al niño, diciéndoles palabras tranquilizadoras, luego se dispuso a rescatarlos desandando la ruta por la que había llegado y que todavía no era atacada por las llamas; mientras, sus compañeros a modo de hacerle un paraguas protector, arreciaban con sus chorros de agua en niebla, ahogando las lenguas de fuego; otros dos valientes bomberos, treparon por la escalera, introduciéndose uno de ellos por la ventana para apoyar el rescate de los niños... tan pronto como estuvieron a la vista, bajaron con el mayor cuidado a la nena que no se desprendía de su muñeca, y luego al niño…. Esta valerosa maniobra observada por  el curioso gentío, dio pie para que estallaran en gritos de aprobación y aplausos... algunos cedieron a las lágrimas.

No siempre, un rescate como el que acabamos de narrar se corona con el éxito, y no siempre, en el momento oportuno se encuentra un bombero, un hombre de rojo, siempre dispuesto a jugarse su propia existencia por salvar la de sus semejantes. Hay en el mundo, muchos Tony Paz, que a pesar de su coraje, decisión y amor, han muerto en el intento; recordemos, que fueron 343 bomberos, los que se inmolaron en las “Torres Gemelas” del World Trade Center, de New Cork, aquel aciago 11 de setiembre de 2001, en el intento, de buscar una salida, para rescatar a cientos de personas que estaban atrapadas, en los veinte pisos sobre el lugar donde los aviónes de American Airlines y de United Airlines, habían impactado... Ellos, que cada día, con su accionar heroico nos están dando una muestra de su amor a la humanidad, merecen nuestro reconocimiento y respeto perenne… ¡Salud, hombres de rojo!... Valientes y señoriales caballeros andantes de nuestro planeta, que Dios, siempre los bendiga. Gracias, por su amor... y gracias por hacérnoslo saber, que todavía hay ángeles protectores aquí en la tierra.

DEDICATORIA: A los Hombres de Rojo del Perú, de modo especial a mis entrañables amigos: GUILLERMO BIONDI FERNALD (Bomberos Voluntarios del Perú - San Isidro 100), y a don JUAN ALVITES MENDOZA (Compañía de Bomberos Salvadora de Chimbote Nº 33) con mucho afecto. Japón (29.12.07) Tochigi Ken

Japón – Tochigi Ken (29.12.2007) Ashikagashi
ARCHIVO BITÁCIORA 13 (20071229) Japón
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domingo, 1 de septiembre de 2013

Silencio... se ha dormido - Bitacora 13

Juan T. López Borja
Silencio… se ha dormido
Escribe: Hugo Tafur
(peruano)

Noticia triste, con crespones negros llegan hasta mí… en la catedral de mi afecto, escucho el tañer grave de las campanas del alma, que me estremecen y me llenan de aflicción… mi espíritu traspone barreras de tiempo y espacio, y vuela en alas de la esperanza de un error hasta mi puerto, tomo el fono y llamo presuroso a la casa de “Teo”, me contesta uno de mis sobrinos, quién me confirma la infausta noticia… reprimo las lágrimas que pugnan en mí, mientras me esfuerzo por recordarlo afectuoso, con esa sonrisa amigable y fraterna dibujada en su rostro; Juan Teodocio, ha transpuesto el límite final de su existencia, y hoy duerme en la muerte … en mi divagar, alucino su velatorio presidido por la imagen de Cristo Crucificado, siento en el ambiente, el aroma de las flores derramándose como un sollozo de dolor, ante el ataúd que contiene el cuerpo inanimado de "Teo", iluminado por cuatro  cirios artificiales, mientras al pie, ceras blancas de llamas mortecinas titilan proyectando sombras abstractas que parecen trepar por las paredes… mucha gente, familiares y amigos vestidos de negro van llegando al velatorio, circundando en solemne silencio al ataúd.

La vida sigue, y como actores de teatro, muchas veces tenemos que reprimir nuestros sentimientos ante lo irreversible, y atenazado el corazón por la impotencia, seguir transitando los escabrosos caminos de este mundo… cuánto daría por acompañarlo en este su último segmento. “Teo”, como solía llamarlo cuando me dirigía a él, se ha adelantado en ese camino inexorable… el combustible de su lámpara se ha agotado… Su muerte finalmente, tendrá la virtud de congregar a la familia en el marco doloroso de su partida; otros familiares y amigos como yo, imposibilitados por la distancia, el tiempo o algún problema de salud, nos resignaremos a elevar una oración contrita al Creador, rogándole por el descanso de su alma y porque lo tenga presente el día de su gloria… Este deseo, fue el que expresé por teléfono a Rosita, su amada esposa y compañera, ella sobreponiéndose a su congoja, me informó algunos detalles del deceso y resignada aceptó mis expresiones de condolencias… Al despedirme y colgar el auricular, dando por terminada la llamada, bendije su lealtad para con “Teo”, todas la veces que llamé para preguntar por su salud, ella siempre estaba a su lado, fiel, preocupada por su recuperación.

Recordar mi amistad con “Teo”, es evocar vivencias gratas y significativas que devienen como un riachuelo de aguas transparentes y serenas, así era él, antes que mi familiar, era mi amigo, nunca modificó su trato fraterno y afectuoso conmigo paso lo que pasó, me llamaba respetuosamente “Huguito” y así siguió llamándome hasta que imposibilitado de contestar mis llamadas por su enfermedad, me atendía Rosita, su esposa… Desde que nos conocimos allá por 1964, nació entre nosotros una mutua admiración, alguna vez incluso,  producto de esa amistad, se sintió impulsado a llevarme serenata por el día de mi cumpleaños; otras veces, nos enfrascábamos en conversaciones interminables, donde se desahogaba de sus secretos, contándome su historia de niño y de joven, las vicisitudes y trabajos que tuvo que pasar, hasta convertirse en un hombre… abordar estos recuerdos, muchas veces lo conmovieron y  le hicieron asomar en las ventanas del alma alguna lágrima furtiva, que rápidamente enjugaba y superaba, salpicando su narración con alguna anécdota traviesa que nos causaba hilaridad… fue en esos diálogos, que alguna vez me confesó, el inmenso cariño que sentía por sus hermanos paternos: Augusto, Hilda y María, desde que los conoció siendo ya un joven.

Siendo trabajador de la Corporación Peruana del Santa, reveló su conocimien y condiciones de líder sindical, desempeñando primero alguna secretaría y luego asumiendo la responsabilidad de la secretaria general, de uno de los más antiguos y gloriosos sindicatos de la Región Ancash. Todavía recuerdo, una anécdota que me fue relatada por un familiar y más tarde, confirmada por el mismo protagonista, doctor Cupertino Foronda Macedo. Me refirieron, que la dirigencia sindical de los trabajadores, debatía con la Empresa las exigencias laborales para el personal de la Hidroeléctrica de Huallanca, cuando de manera inesperada sus representantes rompieron el diálogo, los dirigentes del sindicato ante esa disyuntiva,  convocaron de inmediato a una asamblea, a fin de acordar la huelga,  como respuesta a la intransigencia. La Empresa, al enterarse de esta decisión, y conocedora del apoyo legal, ajustado a las leyes que le proporcionaba su abogado, decidió bloquear su presencia, evitando que participara en la reunión; para tal proposito, la Empresa apoyada desde el Gobierno, se valió de la fuerza pública trasladada de Huaraz, cuyos efectivos, fueron dispuestos en varios lugares de Huallanca, con la consigna, de detener y no permitir al doctor Foronda Macedo, llegar al local; por su parte, los obreros y el letrado, habían tomado sus precauciones y permanecía escondido.

La idea inicial de los trabajadores, era trasladarlo desde allí, flanqueado por ellos, pero Juan y algunos que le apoyaban, se opusieron a este plan, podría traer consecuencias lamentables si la policía decidía atacarlos como era previsible, por lo que desecharon la idea. La asamblea se inició sin la presencia del asesor, hecho que no era grato para la masa de trabajadores reunida… pero cual no sería su sorpresa, que los hizo manifestarse en un atronador aplauso, cuando de un momento a otro, se apareció en la mesa que presidía la Asamblea, el doctor Cupertino Foronda Macedo; ingeniosamente, "Teo" y un grupo de trabajadores, vencieron a la represión con inteligencia, consiguiendo la vestimenta de un "Cholito campesino", sombrero raído incluido, con el cual disfrazaron al doctor Foronda Macedo, quién vestido así, sorteó a  la policía sin ningún inconveniente.

Sin embargo, una experiencia mayúscula, fue la que “Teo” protagonizó junto a Raúl Espejo, ambos conocedores de la zona... Instantes después, de haber ocurrido el terrible terremoto de Huaraz, el 31 de mayo de 1970, advirtió el peligro en que se encontraban y conminó a más de un centenar de personas que estaban en la estación "La Limeña", celebrando aquel domingo, la fiesta patronal en homenaje a la Virgen de Fátima, a seguirle. “Teo” habló a la gente, y de inmediato los hizo atravesar un puente colgante que todavía permanecía tendido entre las dos márgenes del Río "Santa", el cual se había secado -lo que era signo de peligro eminente-, para pasar a la otra orilla y ganar las alturas de los cerros; justo a tiempo, ya que solo unos minutos después, se presentó una gigantesca avalancha de lodo y piedras, que colmaba de canto a canto el cauce del río emitiendo un extraño sonido de muerte, que se precipitaba rugiendo y zarandeando el lugar donde se encontraban... desde el cual vieron con estupefacción, como la estación "La Limeña" desaparecía en un santiamén,  llevándose también, el puente colgante que les sirvió para huir.

Aterrorizados, contemplaron desde la altura, como el alluvión con su poder destructivo, modificaba el paisaje, tragándose todo a su paso… Sin agua, con unos pocos mendrugos, este grupo humano de hombres mujeres y niños, caminaron casi a tientas por los cerros con dirección a Bambas, felizmente, después de casi una semana, llegaron a Pillipampa, cuando el hambre y la sed hacía mella en ellos, sobre todo en los niños, cuatro días después de permancer en el lugar, fueron avistados por una nave del Ejército Peruano, el helicóptero se posó en una explanada cercana y segura y procedió a evacuarlos rumbo a Huaraz y Chimbote. Fue en este hecho extremo, que Juan Teodocio y Raúl Espejo, su amigo, puso una vez más de manifiesto su coraje, su espíritu y sus condiciones de líder, logrando que la gente los siguiera, salvándolos de una muerte segura. 

Esta nota quiere ser testimonio y homenaje de admiración a su memoria. Testimonio, del hombre humilde que conocí, el cual desde su niñez, superó necesidades con trabajo arduo, autoeducándose por el camino correcto y logrando ser reconocido en la vida como un hombre de bien, noble y leal, siempre entregado a los suyos y siempre dispuesto a trabajar y entregarse por sus semejantes, aún en la adversidad; para que se recuerde, al hombre, al padre, al amigo, que sin ambages ni dobleces pasó por este mundo rindiendo culto a la amistad y al amor entre seres humanos, convencido, que la gente no sólo es feliz porque tiene lo mejor de todo, sino porque hace lo mejor de todo, por sus semejantes...  herencia noble, que sus hijos deben recoger con orgullo, grabándolo en sus  corazones para siempre, altar de amor, donde “Teo” seguirá morando… ¡Descansa en paz, querido hermano! Gracias por tu afecto y amistad... Dios te levante en su Gloria.

Japón, Tochigi Ken (Vier.23.08.13) Ashikagashi
Revisada para el blogger (JAPÓN  - 89.20130901) Tochigi Ken   

viernes, 16 de agosto de 2013

Tiempo Adicional - Bitácora 13

Después de los 70 años
Tiempo adicional
Escribe: Hugo Tafur
(peruano)

Lo dicho, el tiempo es inexorable, nada puede detenerlo… desde que nacemos y emprendemos el viaje, ya no hay retorno; cuando una persona tiene la dicha, o la suerte, de cruzar el paralelo 70 de su vida sin pérdidas traumáticas o enfermedad, pienso, ya es un triunfador… en mi caso, salvo uno que otro dolor hipertrófico que no me limitan, me siento bien, pero seguro, con algunas cicatrices en el cuerpo y en el alma, porque sería demasiada fortuna transitar este largo sendero por la jungla del mundo y no tener huellas; sin embargo, como persona, soy conciente, que el tiempo siguiente que debo caminar es tiempo suplementario, adicional a mi existencia, aún que física y psicológicamente me sienta en estado óptimo. La Biblia, en su sabiduría rectora, como guía de ese camino, señala en salmos 90:10: “En si mismos los días de nuestros años son setenta años; y si debido a poderío especial son ochenta años,”… no hay duda, habrá limitaciones después de este cumpleaños o comenzarán aflorar… y el espejo que no miente, cada mañana, con la oración canora de las aves, me dirá sin adornos ni dobleces: ¡Tu juventud, se ha ido!

El hombre común que llega a los 70 años, lo hace casi sin sentirlo, ha estado tan ocupado en el trabajo, en la familia, en los hijos... o en la bohemia y en la vida sin sentido, que no ha advertido que la vida se compone de tiempo, y que este como dice la filosofía popular no pasa en vano... los cambios biológicos que se han ido produciendo en su organismo a medida que envejecía apenas los ha percibido; llega más bien, cargado con una serie de conceptos transmitidos por las generaciones anteriores que en su mayoría son falsos y que muchas veces, son los causantes de temores y preocupaciones que le traen sufrimiento; uno de ellos por ejemplo, está relacionado con la sexualidad, como si esta vigencia, fuera lo más importante de la existencia humana, estas personas, tardarán en apreciar y comprender, o quizá nunca, que las cosas más bellas de nuestra existencia, no son tangibles, no se pueden ver, se sienten en el corazón.   


El Dr. Jeffrey, es un ejemplo, cuerpo de joven, rostro de
adulto, que supera la edad biológica
Con los avances científicos actuales y la calidad de vida que la humanidad ha logrado en el siglo pasado y en el que estamos transitando, han modificado los parámetros de esperanza de vida, incrementando por ensayar un ejemplo, la posibilidad de superar la varilla de salto alto a más edad, se ha hecho posible; al grado, que con todo el conocimiento que dispone la ciencia, se hace difícil, establecer el segmento de la “tercera edad” en términos biológicos y decir cuándo empieza. El mundo ha contemplado, sino con estupefacción, pero si con mucho optimismo, el nacimiento de una nueva franja social que es una novedad demográfica: La sexalescencia, hombres y mujeres de 60 a 70 años, que antes se sentían y eran llamados viejos, prefieren graciosamente ubicarse en la parcela de los de “la edad de juventud acumulada”, pues después de haber cumplido como padres y haberse jubilado, viven a plenitud su existencia. Cuidar el cuerpo y la alimentación puede hacer la diferencia, ya que gravita grandemente en nuestras posibilidades, alejando trastornos producto de la edad o la ansiedad.

¿Pero, eso es todo? Nacer, crecer, reproducirse y morir… pasar por la vida, sin saber que pasamos… para nadie que estime su existencia y lo haya razonado, se le escapará el detalle, después de nuestra cuarta generación quién se acordará de nosotros, en ese momento seremos polvo, parte de los diferentes elementos químicos de lo que esta compuesta la tierra, nuestro recuerdo se habrá borrado; sin embargo, hay algo en la profundidad de nuestro ser, de nuestro corazón, que nos hace desear la eternidad, quisiéramos vivir para siempre, con salud y juventud. ¿Entonces? Es una desgracia el morirnos, es allí, donde empiezan a surgir muchas preguntas y no tenemos ninguna respuesta… Bueno, yo diría, que sólo una,  en ella, se nos explica porqué envejecemos y morimos, y se encuentra en la Biblia… pero como ella misma dice, lo peor no es morir, sino lo peor que nos puede ocurrir a cualquier ser humano que haya llegado a esta gigantesca nave espacial que es la tierra, es pasar por ella, sin dejar huella de nuestro paso, sin haber... acumulado tesoros espirituales.

En esa dirección, siempre me cautivó y lo tengo presente, una frase que escuché de mis mayores: “Es bueno ser importante, pero más importante, es ser bueno”, que implicaba para nosotros, ser felices, buscando el bien de nuestros semejantes; o lo que era lo mismo, que antes de buscar ser admirados, debería ser más deseable tener el respeto de las personas, ya que finalmente, como lo aseveró el Señor Jesús, serán nuestras acciones y no nuestras palabras, la que finalmente nos harán ganar la aprobación de su Padre Celestial… En todo caso, cuando llegue el momento de mi partida, quisiera tener la suficiente lucidez espiritual para agradecerle a Dios, su mano oportuna, que estuvo allí justa para salvarme de los peligros que me asecharon en la vida… levantándome cuando me caía; también, para agradecerle la opción del duro trabajo, que me enseñó, que nunca cosecharía el fruto dorado, maduro y digno, si antes no lo regaba con el sudor de mi esfuerzo y honradez. Amé y fui amado, a todos los que me dieron amor, les pagué con amor; a los hijos, con los que el Divino me bendijo, los cuidé, los protegí y les enseñé a volar libremente como las aves del cielo, jamás coacté su libertad y libre albedrío, argumentando mi propiedad... parodiando a Nervo diré entonces: “Vida, nada te debo, vida, estamos en paz”… anhelo para mi como tumba, el inmenso mar, mis cenizas deben ser arrojadas en la "Bocana Grande" de mi puerto, donde juguete del viento y de las olas, terminarán por fundirse con mi Chimbote querido... en cuyas playas, desde niño, fui inmensamente feliz... a mi "Pueblo Chiquito", le agradezco el honor, de haber sido el lugar donde vi la luz primera. Amén.

CRÉDITO: Las gráficas que ilustran, han sido tomadas de internet.

Ashikagashi, Sukedo Higashiyama, miércoles 14 de agosto de 2013
Archivo BITÁCORA 13 (14.08.13) Tochigi Ken – Japón
Revisada par el Blogger (JAPÓN – 88-20110816) Ashikagashi

lunes, 12 de agosto de 2013

LOS MÁRTIRES DEL PUENTE GÁLVEZ (Chimbote)

Chimbote 14 de junio de 1960
Los mártires del Puente Gálvez
Escribe: Hugo Tafur (*)1
(peruano)
Por varios años, los chimbotanos hemos contemplado el monolito que se levantaba en el lado derecho del ingreso norte, al puente “José Gálvez” de nuestro puerto… enhiesto, altivo, acusador. Porque su presencia, era eso, un perenne recordatorio de aquella gesta laboral, donde las balas de la represión, cegaron la vida de Roberto Pajuelo, Santiago Reyes, Luis Obeso y Ezequiel Pereda, sin contar los heridos que quedaron luego de esa criminal refriega propiciada por las fuerzas del orden, las que supuestamente están para cuidar y proteger a la ciudadanía, pero que en nuestro país como en muchos de Sudamérica, las armas que esgrimen, siempre apuntan fraticidas contra el pueblo. Esta violación de los derechos humanos y de los peruanos en particular, es desde hace mucho, la forma de acallar a quiénes osen reclamar sus derechos; la historia laboral en nuestro país, esta escrita en los distintos gobiernos, con derramamiento de sangre y pérdida de vidas humanas, como un tributo que el pueblo paga, para lograr comer pan con dignidad. El monumento en referencia, fue erigido al principio de la década del setenta (1961-70), como homenaje a los cuatro mártires, que cayeron abatidos justo en ese lugar.

Ubiquemos el escenario, de esta tragedia: Chimbote junio de 1960… La población porteña respiraba intranquilidad, los trabajadores siderúrgicos desarrollaban su primera huelga general indefinida, cuyo desarrollo, alteraba y modificaba la vida de la ciudad; sin embargo, convencidos que les asistía la razón a los hombres del acero, Chimbote, los apoyaba y expresaba opinión favorable. Pasaban los días, y la empresa SOGESA, no cedía en su determinación de no discutir el pliego de reclamos de ese año, desconociendo incluso, el primer convenio firmado el 30 de junio de 1959,  donde figuraba el aumento por costo de vida, aceptado de mutuo acuerdo entre Empresa y Sindicato, y que a la letra decía en la cláusula segunda numeral “d) El costo de vida se calculará cada primero de febrero, teniendo en cuenta las cifras que acuse la Dirección Nacional de Estadísticas, a razón de 5% por cada diez puntos. El año base es el de 1958…”; esta actitud, en asamblea general, fue considerada como una mofa y falta de respeto a la clase trabajadora, por lo que se decidió iniciar en la segunda quincena de mayo una huelga general… la llama votiva, de la industria siderúrgica se apagaba por vez primera y el cielo de Chimbote, con trazas de luces, nos mostraba una pintura abstracta de indefinida interrogación.

Se vivían los primeros días del mes de junio de 1960, la Empresa SOGESA no cedía, se mantenía intransigente y se negaba a resolver la controversia, evidenciándose cierta arrogancia en el trato de quién se cree superior; pretendía acaso, al dilatar la solución de la huelga, doblegar la moral combativa de los siderúrgicos, agotándolos económicamente y venciéndolos por falta de recursos para seguir manteniendo su postura. A esa altura de la medida, también confiaban que el desaliento traducido en “amarillaje” propiciaría la ruptura de la huelga, con el retorno en estampida de los siderúrgicos vencidos; su invidencia e insensibilidad, los hacía alucinar una derrota que estaba muy lejos de ocurrir, su ceguera no les permitía ver el cordón umbilical que unía al pueblo chimbotano y los trabajadores siderúrgicos… mentes lúcidas y perspicaces de los hombres del acero, rápidamente establecieron, que esa actitud displicente estaba diseñada y respaldada desde el mismo gobierno, por lo que consideraron que había que dar respuestas más contundentes, ya no eran suficientes, las marchas aisladas de los siderúrgicos por las calles del puerto, haciendo escuchar su razón y su protesta…

Gobernaba el país, por entonces, en segundo período no consecutivo (1956-62), don Manuel Ignacio Prado Ugarteche, quién había llegado a palacio gracias a su alianza con el APRA, partido liderado por Víctor Raúl Haya de la Torre y que a la sazón se encontraba proscrito; por cuyo motivo, a ese gobierno se le conoció como “el Gobierno de la Convivencia” por sus “amarres” y “enjuagues” políticos, efectuados en un clima de agitación, debido a la crisis económica cada vez más extrema, lo que motivó una férrea oposición, del partido “Acción Popular”, liderado por Fernando Belaunde Terry, y por parte de los diarios “El Comercio” y “La Prensa”; sin embargo, con gran capacidad de maniobra política, el presidente Prado, convocó a diferentes personalidades políticas, a fin de estabilizar su gobierno, entre ellas al liberal, Pedro Beltrán Espantoso, director del diario “La Prensa”, quién de ser su acendrado opositor y crítico, pasó a ser su aliado, con el cargo de Ministro de Hacienda y presidente del Consejo de Ministros. Para superar el estado complicado del gobierno, Beltrán, tomó una serie de medidas, cuyas consecuencias las sufrió el pueblo, que se debatía en la miseria. El descontento popular, era innegable, las huelgas y protestas menudeaban, la entidad gubernamental las acallaba de manera cruenta.

En nuestro puerto, la pretendida burla y escamoteo de los derechos reclamados por los siderúrgicos, estaba propiciando una de las unidades más hermosas y significativas que se recuerde en la provincia del Santa y que años después, se reeditaron una y otra vez, en las diferentes huelgas que le cupo asumir a los hombres del acero; pronto el gobierno y los directivos de la empresa SOGESA, sentirían el poder del “Poder Popular”… el estimado débil y solitario Sindicato de Obreros Siderúrgicos, se tornaría poderoso, al concurrir en su apoyo sus hermanos de clase y el pueblo de Chimbote… hecho que los obligaría a sentarse en la mesa de negociaciones, para resolver el problema que habían generado.

En decisión inteligente, los directivos del sindicato de los hombres del acero buscaron y convocaron el apoyo y solidaridad de las fuerzas sindicales de la provincia del Santa, los primeros en responder fueron los bancarios, mediante su Centro Federado de Chimbote, quiénes proponen un paro de 24 horas, decisión que suma, al Sindicato de Empleados de SOGESA. Después, el apoyo solidario a la huelga indefinida de los obreros siderúrgicos se generaliza, sobre todo, teniéndose en cuenta, que 19 valientes obreros se encontraban en huelga de hambre, lo que motiva que los sindicatos agrupados en la Unión Sindical Provincial del Santa (hoy FESIDETA) consideraran de urgencia el paro provincial; y es así, que de inmediato los sindicatos de conserveros y harineros de pescado, los hoteleros, los de la Corporación Peruana del Santa, los campesinos de Tambo Real, Rinconada, Suchimán y San Jacinto, decretan el día 10, un paro de 24 horas para el 14 de junio de 1960, considerando que el fin de la Primera Huelga General Indefinida de los Obreros Siderúrgicos, no podía posponerse más, programando una gran movilización de trabajadores, acompañados de sus esposas.

Ese 14 de junio, quedaría marcado como histórico, tal como lo decidió la entidad matriz, los sindicatos y el pueblo de Chimbote, se movilizan expresando en las calles su solidaridad activa con los siderúrgicos en huelga, miles de bancarios, conserveros, hoteleros, pescadores, campesinos, encabezados por los siderúrgicos y sus esposas, en una marcha de por si imponente, no sólo por la convocatoria, sino por el número  que cubría varias cuadras “de bote a bote”, todos expresando con su presencia y viva voz, su exigencia… A pesar de lo gigantesca, toda la marcha transcurrió dentro de un orden aceptable y después de escuchar y de hacer escuchar a las autoridades la palabra de los dirigentes en la Plaza de Armas, se decidió el retorno en forma ordenada, al local sindical de los siderúrgicos.
La algarabía era evidente, el paro provincial había sido contundente, nada se había movido en la provincia de Santa… La marcha retornaba por la avenida Gálvez, pronto comenzarían ascender el Puente José Gálvez, rumbo al local sindical, quiénes marchaban a la cabeza, no sospechaban que un chacal “loco”, sediento de sangre, los esperaba agazapado para clavarles sus feroces fauces… sólo faltaba una cuadra, cuando de pronto, en 5 esquinas, donde el jirón Manuel Ruiz y Gálvez, se cruzan, apareció de improviso para impedirles el paso, las fuerzas policiales al mando de un oficial de apellido Merino, provocando un enfrentamiento innecesario y desigual, la Guardia Civil con armas de fuego y los manifestantes con la fuerza de su unidad y solidaridad… En ese enfrentamiento desigual, caen abatidos por las balas: Roberto Pajuelo, Santiago Reyes, Luis Obeso y Ezequiel Pereda, 4 hijos del pueblo y muchos heridos, estos lamentables hechos no amilanó a la gran masa de manifestantes, más bien los acicateó para retomar la protesta con mucho coraje y arrojo… retornando al centro de la ciudad, a su paso, dieron vuelta a algunos vehículos y les prendieron fuego, tuvo que suceder estos cruentos hechos para que la Empresa se sentara a tratar con la comisión esa misma tarde, en la ciudad de Lima.
Luego de un breve intercambio de opiniones, la representación de la Empresa, acepta otorgar el aumento por costo de vida, y discutir los puntos de condiciones de trabajo contenidos en el pliego de reclamos; consecuentemente, la representación sindical acepta levantar la huelga el 16 de Junio de 1960, pero la reincorporación al trabajo se efectuaría el 17 de Junio, después del entierro de los caídos en la histórica jornada de lucha. Firmaron el acta, del acuerdo final, por SOGESA: Dr. Andrés Aramburú, Sr. Juan Manrique de Lara, Dr. Carlos Antunez de Mayolo, por el SINDICATO firman: Dagofredo Lara Melgarejo – Secretario General, Federico Kisijara –Secretario de Defensa, Orestes Coral – Presidente Comisión de Pliego, Alejandro Tirado – Secretario de la Comisión, Manuel Loayza – Vocal. De la Comisión, Mario Gordon  – Vocal. De la Comisión y Anatolio Cadillo – Delegado Hidroléctrica Huallanca.
Al recordar esa gloriosa gesta, queremos expresar nuestro reconocimiento al bravo pueblo de Chimbote, cuyo apoyo y solidaridad en las luchas laborales, ha hecho respetar el sagrado derecho de los porteños, a comer el pan de la dignidad y justicia. Igualmente, para solicitar a la gloriosa FESIDETA, interponga sus buenos oficios, para reponer en el lugar que siempre debió estar, el monolito en homenaje a los mártires obreros, que se inmolaron aquel lejano 14 de junio de 1960. Gloria eterna, a ellos.
(*)1.- Agradecimiento: A mi amigo Almagro Gil Suárez, ex dirigente del glorioso Sindicato de Obreros Siderúrgicos de Chimbote, con cuyas precisiones, terminé está crónica que permanecía inédita hace años.  

CRÉDITO: Foto tomada de internet.

Chimbote, 14 de junio de 2000
Archivo BITÁCORA 13 (15.06.2000) Chimbote
Revisado para el blogger (JAPÓN 87-20130614) Tochigi Ken

domingo, 11 de agosto de 2013

BANDEROLAS - Niños de la Calle - Bitácora 13

Niños de la Calle
BANDEROLAS
Escribe: Hugo Tafur
      (peruano)

Es madrugada en el puerto, una lluvia fina y persistente va dejando su huella en las aceras y en el asfalto de las calles, tornando su superficie húmeda como espejo, donde se reflejan mortesinas las luces de los postes de alumbrado, cuyas farolas al amanecer, pierden su luminosidad al ser opacadas por ese humo pestilente que arrojan las fábricas pesqueras, niebla industrial que invade inmisericorde las arterias de nuestra ciudad… dándole a los profanos, el razonar simplón, que “cuando Chimbote huele feo es por que hay plata”, superficial  reflexión, acuñada quizá para justificar el asesinato de nuestra bahía, pero sin el conocimiento de todo lo que  implica esta polución atrapada en nuestra ciudad… Han transcurrido casi 40 años, desde que se inició el boon pesquero en nuestro puerto, ¿dónde está el progreso que ha dejado la depredación de nuestro mar? Si observamos con detenimiento las calles y los barrios periféricos de nuestro Chimbote, ahí encontraremos la respuesta descarnada… es madrugada, apretujados sobre unos cartones, en un recoveco cualquiera de un edificio del centro, duermen cuatro niños…

Estamos 24 de diciembre de 1977, esta noche es Nochebuena, Chimbote luce conmovido… hace 19 días que los siderúrgicos obreros y empleados se declararon en huelga general indefinida, la Empresa Siderúrgica del Perú - Siderperú, en evidente burla, se negó a reconocer los pactos y convenios laborales firmados de mutuo acuerdo, lo que no dejó a las dirigencias otra alternativa, que convocar de inmediato a una urgente asamblea general conjunta para el 05 de diciembre, fecha en la que por unanimidad los hombres del acero, decidieron la medida de lucha en la que se encontraban. La historia se volvía a repetir, parecía el sino de los últimos 20 años, los siderúrgicos volvían a levantar su consigna “Sólo con la lucha, al pueblo se le escucha”, tendrían una vez más que arrancar sus conquistas laborales con lucha viril, para ello se mantenían solidamente unidos, incluso era notorio, Chimbote, expresaba su simpatía por los hombres del acero y muchos porteños no siendo siderúrgicos y muchas dirigencias barriales se sumaban a las protestas y marchas.

Respecto a otras noches, la sede sindical ubicada en la última cuadra de la avenida José Gálvez, luce despoblada, una decena de personas voluntarias acompañan a la guardia sindical nocturna de ese día… el grueso de los hombres del acero, se han marchado a sus casas a recibir la Nochebuena en familia… En una mesa pequeña, seis siderúrgicos matan el tiempo jugando a las cartas; otro pequeño grupo, recostado sobre unas bancas, charlan sobre el estado de la huelga; afuera, en el fogón donde se prepara la “Olla Común”, la valerosa compañera Sarita y dos damas más, se esfuerzan por tener lista la leche con chocolate para los compañeros de guardia, quiénes se mantienen alertas, quizá temiendo, que la policía venga esa noche a querer tomar la sede sindical, que ya lo habían intentado en días anteriores; por ello, aparte de las chapas, la rejas lucen encadenadas. El tiempo inexorable avanza, los relojes marcan las 12 de la noche… ¡La Navidad ha llegado!.. Todos los presentes se abrazan, deseándose mutua felicidad y hacen votos, porque el Niño Jesús, pronto bendiga con el triunfo y se termine la huelga…

Había dicho, que la sede sindical siderúrgica esa noche lucía desierta, pero me corrijo, el mañana hecho niñez, duerme placidamente sobre las banderolas de tela y cartón con que los siderúrgicos salen a protestar y mover su huelga por la calles de la ciudad; en un ambiente junto a la sala de reuniones, la secretaría de prensa y propaganda guarda todas sus banderolas, fue el lugar, que los “niños de la calle” habían elegido con el derecho que les da ser hijos del pueblo, para pernoctar y guarecerse de las inclemencias del tiempo; allí, con la inocencia de su edad... fatigados, agotados, hambrientos, sin que nadie se percatara, se escondieron y se quedaron dormidos sobre las banderolas sindicales, sabiéndose seguros en el local de sus “hermanos siderúrgicos”... Mayúscula sorpresa, cuando alguien los descubrió... ellos mismos, en estado de abandono, son banderolas vivas de protesta de una niñez no atendida en sus derechos por el Estado, que inoperante e incapaz, cierra los ojos indiferente ante las pomposas declaraciones de entidades internacionales y múltiples leyes emitidas a favor de la niñez … nuestro futuro, yace dormido en el suelo.        

Las compañeras, al enterarse de la presencia de los niños, apuraron la atención a la guardia nocturna del sindicato y a los pocos voluntarios que acompañaban, y de inmediato, imbuidas de ese sentimiento de madres, se abocaron a preparar una mesa con ocho tazones de chocolate con leche, sendas porciones de panetón y algunos trozos de pollo a la brasa; luego despertaron a los niños, que en la inconciencia de su sueño, como movidos por un resorte,  todos se levantaron a la vez… la voz serena de la compañera Sarita, los terminó de tranquilizar y la siguieron a la mesa que las buenas mujeres habían preparado para ellos; al verlos llegar, un viejo siderúrgico dijo en voz alta ¡Feliz Navidad, niños! Y se acercó abrazarlos, escena que fue imitada por todos los presentes y  que los niños recibieron con agrado y ya sin temor… poco después, disfrutaban de su cena navideña. La casualidad y las circunstancias, habían traído a estos ocho niños, que reflejaban en su rostro infantil la mirada del Niño Jesús… quizá como un mensaje de fe y esperanza, el triunfo de nuestra huelga. Así sea.

Chimbote, (Nochebuena) 24 de diciembre de1977.
Archivo BITÁCORA 13 (26.12.1977)  Chimbote
Revisado para el Blogger (JAPÓN 86- 20130811) Ashikagashi

miércoles, 7 de agosto de 2013

Eleodoro Córdova Gottfried - Bitácora 13


Eleodoro Córdova Gottfried
Un adiós de aflicción y esperanza
Escribe: Hugo Tafur
       (peruano)
Lejano y afligido, me llega el grito de esperanza escrito por Manuel Ríos Mantilla, en la última línea de su nota de despedida al amigo y colega, Eleodoro Córdova Gottfried: “¡Cuando un periodista muere, nunca muere!”. Me quedo pensativo… y la frase repetida por el eco, alucino escucharla reproducirse en el ambiente de nuestra hermosa bahía “El Ferrol”; mientras, las voces broncas de los curas de nuestras iglesias, elevan su plegaria por el descanso eterno del colega que se marcha… es cierto, los periodistas auténticos nunca mueren, la única muerte verdadera, es el olvido, y lo que es evidente en nuestro puerto, es que a los combatientes dignos de la pluma, no se les olvida… seguirán morando, junto a los periodistas que le antecedieron, en la marquesina fraterna del recuerdo de los chimbotanos y  de su institución... su espíritu, ubicado en alguna estrella sobre el cielo de la ciudad, seguirá brillando, porque como dijo Manuel, "cuando un periodista muere, nunca muere".

Para los que conocimos la "vieja guardia de la pluma" chimbotana, no es un secreto el profesionalismo de "Lolo" y el espíritu combativo que siempre lo caracterizó, desde su época de redactor del Diario “El Faro”, como corresponsal y como director del Diario “Las Últimas Noticias”; para nadie que lo tratamos y lo seguimos como sus lectores, podemos olvidar, las duras polémicas en la que se enfrascaba en defensa de la ciudad, demandando de sus autoridades más identificación con la problemática que entorpece y frena el desarrollo de Chimbote. Hay que reconocerle también, la defensa cerrada que mantenía contra los depredadores de la pesca, conminándolos a respetar, la normativa para la captura y explotación de nuestra riqueza marina; su consecuencia, lo llevó muchas veces a encarar a malos magistrados, que suministraban a todas luces, justicia torcida, amañada y parcializada, en una institución en evidente estado de descomposición. El amplio conocimiento que dominaba, se extendía a lo local y a lo nacional, opinando y fiscalizando con autoridad, sobre distintos temas de interés. Eleodoro Córdova, era un ejemplo a seguir como periodista, pues era un  maestro del poder de opinión.

Eleodoro, como hombre, padre y amigo, tenía para mí una calificación sobresaliente, que superaba en mucho cualquier defecto que se le pudiera haber atribuido… conozco a su hermano Augusto y sus hijos César y Elsa Córdova Ponce... jamás he olvidado, el amor con que Elsita su amada hija, pronunciaba su nombre, expresando su orgullo por su padre… este cariño entrañable, también lo he percibido en su nieta, Nicole Córdova Rodríguez, quién conciente de la gravedad de su amado abuelo, no dudó en convocar por internet a “una cadena de oración” en pro de su salud. No podemos desconocer estas manifestaciones de afecto, solo se dan en un contexto de profundo amor, lo que nos configura un padre y un abuelo amado. Como amigo, baste las decenas de expresiones expuestas, por colegas y amigos ante el dolor de su partida, todo esto confirma, la persona que era nuestro amigo, Eleodoro Córdova Gottfrield.         

En medio de mi cavilación surge una interrogante, busco entre la bruma del tiempo la respuesta y trato de recordar cuando conocí a Eleodoro, quién me lo presentó... de primera instancia, no atino ubicar ese momento, desfilan por mi mente antiguas vivencias, amigos y lugares, los escenarios de las diferentes radios que existieron en nuestro Chimbote de ayer, y finalmente me centro, en Radio Chimbote, Cadena Nacional Radio Victoria, ubicada inicialmente en la quinta cuadra del jirón Francisco Bolognesi, en una casa estrecha de madera, regentada como administrador, por el periodista, Jorge Gil Hervias Sánchez, director de la revista “Colectividad”; o  posterior, la misma Radio Chimbote, ubicada en la segunda cuadra del jirón Manuel Villavicencio, junto a la sastrería "Excelsior", ya administrada por los señores: César Noriega y Juan Colquicocha Agreda; en ese reducto,  viene a mi memoria, el periodista de Radio Nacional, que se aposentó en Chimbote, Ignacio Navarro Cossío, quién dirigia "La noticia, el comentario y el humor" y la revista "Enfoques", y  en algún momento de nuestra historia local, rivalizó con el señor Miguel Mohana, al postular ambos para la alcaldía de Chimbote; también, las figuras del Dr. Manuel Torres Vásquez, José Pascual Bueno, Alejandro Torrejón Casana, Juan Albites Mendoza, Alfonso “Pocho” Apéstegui, Víctor Ignacio Ávalos, Juan Castillo... Pero ¡Claro! Fue mi amigo, Carlos Antonio Romero, el empresario artístico, que traía para el coliseo “Chimbote” a los artistas de moda de esa época, quién nos presentó.

Quiero finalmente, expresar mis sentidas condolencias a la familia Córdova, de modo particular a César y Elsita Córdova, esta última como dije, entrañable amiga, con quién compartimos horas, días y años de labor, en la Empresa Siderúrgica del Perú – Siderperú; al Centro Federado de Periodistas de Chimbote, su institución matriz de periodista y a todos y cada uno de sus miembros federados, para todos mi sentido abrazo solidario... ¡Requiéscat in pace, Eleodoro!.. Dios, te acoja en su gloria.

CRÉDITO: Logo y foto tomada de internet "Chimbote en Blanco y Negro"

Japón – Tochigi Ken, 07 de Julio de 2013
Archivo BITACORA 13 (07.07.13) Ashikaga Shi
Revisado para el Blogger (JAPÓN – 85-20130807)