viernes, 26 de abril de 2013

Te amaré hasta la eternidad - Bitácora 13

 El poder del amor
Te amaré hasta la eternidad
Escribe: Hugo Tafur
       (peruano)
Es la hora tétrica de la noche… en el cielo, la luna en cuarto menguante proyecta débiles rayos acentuando la penumbra en el poblado; en las afueras del pueblo, un ambiente frío y tenebroso plaga con sombras fantasmagóricas los caminos… De rato en rato, se escucha el ladrido lejano de un perro, o de otro que aúlla a la luna, la cual parece moverse en el cenit sorteando nubes oscuras. En el camposanto, pequeñas llamas azules flamean entre las tumbas, dando la impresión de cirios prendidos por las almas en pena que se niegan abandonar el mundo... acrecentando, la macabra idea de espíritus después de la muerte, y generando en los vivos el miedo morboso a transitar tarde de la noche cerca de los cementerios... las tumbas y siluetas de las cruces, imponen en la soledad y el silencio de la necrópolis un mágico respeto.     

En un cementerio de estos, donde yace muerto el amor, las ambiciónes y con el paso del tiempo, convertido en polvo se extingue el recuerdo... fue enterrada un joven mujer. Una mujer, que en vida estaba llena de virtudes y era dueña de una extraordinaria belleza, que terminó por cautivar, al maduro y apuesto varón propietario de las más ricas tierras de la comarca; comprometidos en matrimonio, muy enamorados, sólo contaban los días, horas y minutos que faltaban, para unirse para siempre. La linda criatura, había convertido al sensato y ponderado Conrado Alcántara, en un hombre lleno de vitalidad y alegría de vivir. Él la adoraba, sabía que su vida se tornaría miserable sin ella, y por ello, no escatimaba ni gasto ni esfuerzo para ganarse su amor y su cariño.

Todo estaba listo, el hermoso ajuar que vestiría la novia el día de su boda, cuidadosamente expuesto, yacía en el dormitorio de la bella, quién esperaba el momento para lucirlo. Los amantes vivían su noviazgo en un mundo de ensueño y por las tardes de estío, como dos cervatillos, se les veía corriendo por el campo sobre la hierba, bajo la fresca sombra de los alisos del bosque cercano. Al verlos así, los lugareños opinaban que conformaban una linda pareja y que serían felices… aunque, al seguir la costumbre del lugar y consultar su futuro a la agorera del poblado, esta había profetizado que no se casarían, pues tiradas las cartas de adivinación, advertían de hechos trágicos como resultado de su unión. Esta advertencia pasó desapercibida y pronto fue olvidada, considerándola anecdótica tanto por los familiares, como por los padres de los novios… "¡Nada, pasará!.. "Son alucinaciones de esa vieja loca", se dijeron, y siguieron con los preparativos para el matrimonio.

¿Cuántos hechos, así vislumbrados al azar, en ceremonias misteriosas se han hecho realidad?.. Muchas, y a veces, con consecuencias funestas. Curiosidad imprudente a la que recurren algunas personas,  ante la imposibilidad de proveerse de una explicación racional... el sortilegio, la adivinación, la brujería, es la vía para darse una respuesta a su incertidumbre. Actitud osada, que soslaya a Dios, al pretender conocer por anticipado su futuro, aunque para ello, transiten al filo de la navaja... al borde mismo del acantilado de la locura y la idolatría, donde moran fuerzas sobrenaturales inicuas, que dejan su huella indeleble, en la mente y el corazón de quienes se alejan de la protección de su Creador.

Qué extraño signo persigue a las criaturas humanas, cuando más seguros están de sus planes y proyectos, un viento de contradicción tira al traste todo y modifica sus propósitos. En este caso, dos seres que se amaban entrañablemente y que habían empezado a transitar por el sendero de la felicidad, vieron de la noche a la mañana inexplicablemente alterado todo, que extraña fuerza concurrió para romper sus ilusiones. El límpido cielo del amor, se vio de pronto invadido por nubes borrascosas… la bella joven fue postrada por una extraña enfermedad, que rápidamente lo condujo a la muerte; así un día, cuando la tarde caía, entre cánticos y oraciones, fue conducida en un albo ataúd al cementerio… al terminar el enterrador de tapiar su tumba, un trueno retumbó en las alturas y una lluvia copiosa inundó el ambiente, como si el cielo mismo expresara su tristeza. Una bella flor, había sido tronchada sin explicación del altar de la felicidad.

Con mucha dignidad, el amante novio soportó su dolor, llevando con supuesta serenidad las exequias de su adorada prometida, unos grandes y oscuros anteojos ocultaban sus ojos, impidiendo conocer sus más recónditas sensaciones y sentimientos que le embargaban. Los espejos del alma, no revelaron nada, sólo su actitud serena descubría su perenne homenaje y profundo amor por la muerta..; antes de que la tapiaran en la tumba, se acercó al cadáver, cogió una mustia rosa roja y besándola con unción, la depositó sobre el ataúd que contenía los restos de la mujer amada, mientras murmuraba ininteligibles palabras que nadie entendió, pero que estremeció a quienes contemplaban la escena.

Un día y otro pasó sin conocerse cuál era la condición del novio, que al retornar del cementerio, se encerró a solas con su dolor, nadie sabía nada de él, hasta que un día, en el poblado, comenzó a circular la noticia que en horas de la noche, todos los días, una silueta enfundada en un largo abrigo negro, llegaba al camposanto deteniéndose en la tumba donde yacía el cuerpo inanimado de la joven muerta; gemidos, llanto, suspiros y palabras incoherentes, herían la oscuridad de la noche... helando la sangre, de quién contemplara la triste escena. Era un alma rendida a la desesperación, cuyo único deseo si fuera posible, era infundir vida con su propia sangre al cuerpo inanimado de su amada…

¡Oh!..Insondable misterio y dolor, que perturba la cordura y muchas veces la razón... y así sucedió. Un día que la luna se negó iluminar el firmamento y que la noche se mostró más negra que nunca, el esperpento humano de lo que fue un apuesto varón, se encaminó entre las sombras de la noche como todos los días al cementerio. Ahí, frente a la tumba que contenía los restos mortales de su amada, vació una vez más su dolor, su tristeza y desconsuelo, instando a la muerta en su locura, a cumplir su juramento de casarse con él… la copa rota de su frustrada felicidad, había rebasado el límite de la sensatez y en soliloquio irracional, pronunciaba incoherencias, reiterando su amor y su juramento de amarla hasta la eternidad... exigiéndole su aceptación, que el mismo pronunció positiva… Poseído, con sus propias manos rompió la lápida de la tumba y comenzó a retirar las flores marchitas que estaban tras ella, luego atenazó el féretro y lo extrajo con inusitada ansiedad, finalmente lo abrió y con delicada actitud hablándole con ternura, tomó en sus brazos el cadáver de su amada y besándola la recostó sobre su pecho.

Con ella en sus brazos, imaginando regio cortejo de bodas, se encaminó hacia la casa que había preparado para cuando estuvieran casados; ya en ella, frente a dos cirios mortecinos, la sentó y coronó su rígida cabeza con blancos azahares, pasando luego en la sala sombría a celebrar su boda con la muerta, terminada la ceremonia, en su afiebrada y desquiciada mente, imaginó hacerla suya y la condujo al lecho nupcial, se acostó con ella rendido de amor y hablándole de mil planes futuros, besó mil veces la boca horrible del cadáver de su amada y abrazándose a el… se quedó dormido para siempre... Así termina la historia, contada por un viejo enterrador, de un pueblo de Suramérica.

RECONOCIMIENTO: Crónica escrita en mi juventud, inspirada en la poesía, “Bodas Negras” del poeta y sacerdote venezolano, Carlos Borges (1875- ¿?), la cual fue cantada en tiempo de bolero por Julio Jaramillo (ecuatoriano).
CRÉDITO: Todas las fotos que ilustran la crónica han sido tomadas de internet.

Chimbote 14 de octubre de 1962
Publicada en el diario “Las Últimas Noticias” (Set 1995) Chimbote
ARCHIVO BITACORA 13 (JAPAN 83-20130426) Tochigi Ken

jueves, 25 de abril de 2013

El libro de los muertos - Bitácora 13


Máscara funeraria de Tutankamón
(Foto internet)
Guía para la vida eterna
El libro de los muertos
Escribe: Hugo Tafur
         (peruano)
Cuando estudiante de educación secundaria, en la asignatura de Historia Universal, me sentía atraído por la Historia de Egipto, los sucesos que se relataban sobre esta poderosa nación de los faraones, me resultaban misteriosamente atrayentes: su religión, sus dioses, su lenguaje, sus costumbres, sus conquistas, su arquitectura, sus creencias, etc., terminaron por cautivarme; reconozco, que en ese influjo, mucho tuvo que ver ese gran maestro chimbotano, don Ampelio Sagástegui, cuyo relato de la historia, adquiría en su narrativa ribetes sensacionales de “Las mil y una noche”; era evidente e innegable, el gran dominio y conocimiento que tenía sobre la materia, guiándonos con sus exposiciones magistrales, por los siglos de los siglos de la historia tanto universal como peruana, que revivíamos en casa, con la lectura de los textos de Alberto Malet, Alfredo Rebaza Acosta, Jorge Basadre Grohmann, Alberto Tauro del Pino, Juan Ugarte del Pino, Rubén Vargas Ugarte, Antonio Guevara Espinoza, Gustavo Pons Muzzo, Luis Valcárcel Vizcarra, etc..
Pero vayamos al asunto que motiva esta crónica, provocada por el relanzamiento del tema "momias" en el cine. A lo largo de los últimos ochenta años, desde que Boris Karloff, protagonizara en 1932, la película “La momia”, hasta en películas recientes como “La momia” (1999), “La momia regresa” (2001), ha sido el tema recurrente y el gran filón para encandilar a la platea. La actitud del hombre respecto a la violación de tumbas y la actualización morbosa y distorsionada por el cine del misterio que rodea a las momias, han traído a mi memoria, la gran curiosidad e interés que despertaba en mi época de estudiante, el conocimiento singular de las momias egipcias, que transmitían desde su estado inerte, el mensaje intemporal y silencioso que se remontaba en el tiempo más allá de los 4,000 mil años; momias que no sólo eran misterio, sino testimonio de una antiquísima gran civilización que nos habla de la muerte inexorable y del inmenso deseo del hombre en ser inmortal. Por su religiosidad, creencias y perspectivas sobre la vida, siempre pensé para mí, que los egipcios sin calificarlo así, fueron los primeros gnósticos, al considerar que la muerte no era más que una llave, un paso de un estado de vida a otro superior.

Escena del libro de los muertos (Foto internet)
Hoy se sabe mucho más sobre las momias, versadas opiniones de egiptólogos han dado mucha luz al respecto, y en este sentido, el Museo Británico de Londres, Inglaterra,  ha sido por mucho tiempo, el gran motivador e inspirador, para que investigadores, arqueólogos, antropólogos, etnólogos, etc., pusieran su mirada e interés en el Antiguo Egipto, al contar la institución, con la más rica, variada y valiosa colección de objetos de esa época, lo que hace del museo, una de las instituciones más importantes del mundo, después del Museo Egipcio del Cairo.

Voy a sintetizar con el cuidado que tienen los especialistas al retirar los sudarios de los momificados, aunque con la tecnología moderna del “bisturí digital” esta práctica esta superada, el conocimiento que más me asombró sobre las momias egipcias, las que desvestidas de su aterrador aspecto, ya vistas con naturalidad y familiaridad, son un compendio de información, un libro, que nos habla de secretos periodos de tiempo, etapas de historia, creencias, anhelos, etc.; así, los estudiosos descubrieron que la momificación respondía a la creencia de los antiguos egipcios que existía vida después de la muerte, y de hecho, para ellos, era más atractiva e importante la posibilidad de vivir una vida de inmortalidad después de la muerte, que la vida pasajera aquí en la tierra… la vida era tan corta pero  la perspectiva de la eternidad era inconmensurable. Para dicho objetivo, era necesario prepararse con antelación, ya que el viaje implicaba la posibilidad de no aprobar vivir esa vida maravillosa en el paraíso, para ello, para lograr ese objetivo, los egipcios, contaban con una guía de instrucciones que fue estructurándose por siglos y el cual consideraban como plano infalible para el logro de su meta.

Ese documento al cual me refiero, ha sido encontrado por los arqueólogos, en las tumbas junto a las momias, en un número considerable que supera los 20 o 25 mil rollos y por ello, lo denominaron “El libro de los muertos”. El libro más famoso sobre esa creencia, es conocido como el “Manuscrito de Ani”, se exhibe en el Museo Británico, bajo el registro Nº 10.470, constituyendo una sensación por su estado de conservación, por su valor como obra de arte y por ser el más relevante entre los libros egipcios de los muertos, aunque fue fraccionado por su descubridor para poderlo estudiar, juntas todas las partes y extendido el rollo de papiro, debe haber medido poco más de 24 metros, lo que no lo hace el más largo de los manuscritos, pues existe el Papiro de Greenfield, que no se ha mostrado al público hasta ahora y que según afirman mide 37 metros.
(Foto internet)

Sobre el “Manuscrito de Ani”, los arqueólogos estiman que fue escrito y pintado alrededor del s.XIII a.d.C.. su hallazgo se debe a la casualidad, encontrándose en Luxor, el egiptólogo inglés Ernest Wallis Budge, empleado del British Museum, fue contactado por unos saqueadores de tumbas, aposentados en Kerna, quiénes le ofrecieron algunas piezas antiguas que él adquirió para su museo. La curiosidad de Budge, hizo que husmeara en unos cajones, cuyo contenido era considerado basura por los saqueadores, cual no sería su sorpresa del egiptólogo, al encontrar tirado en ellos aún con su sello intacto, al manuscrito que hoy asombra al mundo.

En el año 1887, Budge, después de algunos inconvenientes que lo llevaron a prisión en Egipto, y gracias a una liberación oportuna y una huida espectacular con los tesoros antiguos conseguidos, incorporó el “Manuscrito de Ani”, al Museo Británico. Dicho documento, sobre el cuál muchos egiptólogos se han pronunciado, coinciden que es el libro más representativo. Un libro, considerado por quiénes morían, como una guía de conjuros para ayudarlos a superar las dificultades que encontrarían para alcanzar la inmortalidad y vivir en el paraíso eterno, después de la vida terrenal, por ello, se los enterraba junto a ellos. El “Manuscrito de Ani”, es considerado singular, por la calidad de su arte, su escritura e ilustraciones hermosamente pintadas. Los especialistas estiman, que fue acabado alrededor del año 1250 a.C.; según los arqueólogos, los manuscritos de este tipo, datan de unos 1500 años a.C. y los más recientes del siglo IV de nuestra era.

El corazón del difunto es finalmente pesado
(Foto internet)
 En el caso específico del “Manuscrito de Ani”, su propietario vivió a fines de una época conocida como el “Reino Nuevo” o la “Edad de Oro”, iniciada por el faraón Amosis I, y que los estudiosos la ubican entre los años de 1600 a 1200 a.C., una etapa de prosperidad para Egipto, lo que hace suponer que este personaje, gozaba de cierta holgura económica, ya que estos manuscritos para la época eran bastante caros y sólo eran encargados por gente económicamente solvente, los egiptólogos, estiman que Ani, era escriba del faraón.  Pero veamos en síntesis, cuál era el contenido de estos manuscritos, los conjuros, las recomendaciones, el contenido de esa guía que en buena cuenta eran los “libros de los muertos”; en primer lugar, los especialistas han llegado a establecer, que cada libro era único, ya que existían alrededor de 190 conjuros y ningún libro los tuvo juntos, eran una selección a gusto del interesado, distinta para cada caso, el libro de Ani, nos lo muestra: contiene 65 conjuros mágicos y más de 150 dibujos, escogidos de las cuatro secciones en las que estaba organizada la matriz, que establecía que: del 1 al 16, el difunto entraba a la tumba, descendía a los infiernos y el cuerpo recupera el movimiento y el habla; del 17 al 63, eran la explicación del origen mítico de los dioses y los lugares, los fallecidos volvían a vivir de nuevo, naciendo con el sol de la mañana; del 64 al 129, los fallecidos viajan en el arca solar por el cielo, como muertos benditos apoyados por algunos dioses. Por la noche descendían al inframundo para ser juzgado por Osiris; del 130 al 192, si el fallecido es reivindicado, asumía poder de vivir para siempre, en el universo como un dios.  

Según la creencia expuesta en los libros de los muertos, cuando el difunto completaba con éxito la larga travesía por el inframundo, donde tenía que sortear con éxito una serie de dificultades por “las 12 regiones de la Duat”, gracias a su guía, finalmente, se encontraba con Osiris, el dios de los muertos, para la prueba final. Aquí se daba comienzo a la “psicostasis o peso del alma”, la prueba más dura y determinante. Ante la mirada atenta de jueces divinos y de Osiris, el dios Anubis, procedía a pesar su corazón, que para los egipcios era el centro de la conciencia y donde residía el alma, en uno de los platos de la balanza se colocaba el corazón y en el otro se colocaba la pluma de la justicia y la verdad, si el pesaje resultaba favorable al difunto, este era recompensado con la vida eterna, más si era desfavorable el difunto era devorado de inmediato por el temible Ammit, que era un monstruo híbrido, que  tenía la apariencia de león, cocodrilo e hipopótamo. Naturalmente, una vida virtuosa previa, le aseguraba al viajero responder sin titubear las interrogantes que se le plantearan en el camino para  un exitoso final. Un nuevo amanecer.

El viaje había terminado, el deseo implícito del ser humano por ser inmortal estaba satisfecho, "El libro de los muertos" había cumplido su objetivo como tutor... aquí yo debería decir "colorín colorado, esta crónica ha terminado; sin embargo, quiero dejar una observación,  para el lector curioso y acucioso que quiera ampliar su investigación, la similitud y coincidencia que existe entre los conjuros y la iconografía enunciada en estos manuscritos egipcios y los mandamientos de La Biblia, El Corán y otras religiones, resulta más que anecdótico, ver en numerosos templos cristianos, repetidas las escenas de estos manuscritos… ¿Casualidad? ¿Azar?.. ¿Quién copió a quién?

Japón-Tochigi Ken, 01 de noviembre de 2007
ARCHIVO BITÁCORA 13 ( JAPAN 82-20071101)
Actualizado para el Blogg (25.04.13) Japan 
                                                                                                        

miércoles, 13 de marzo de 2013

2011: El tsunami que remeció Japón - Bitacora 13


El tsunami se precipita destruyéndolo todo
(Foto internet)
Terremoto apocaliptico de 9 grados

El tsunami que remeció Japón

Escribe: Hugo Tafur
         (peruano)
Ayer exactamente a las 02:45 p.m. el Complejo Hitachi ubicado en Tochigi ken - Ohira, detuvo sus actividades en todas sus áreas productivas y solemnemente sus directivos y trabajadores en la ubicación en  que se encontraban guardaron un minuto de respetuoso silencio, en homenaje a las casi diez y nueve mil víctimas que originó el seísmo que asoló la parte noreste del Japón el viernes 11 de marzo de 2011, a las 02:46 de la tarde. En ese minuto de recogimiento, muchas oraciones se elevaron al Creador pidiendo por el descanso de las víctimas; pero hubo rostro demudados que silenciosamente dejaron correr lágrimas de dolor y tristeza, ya que mucho de los trabajadores presentes perdieron en dicha tragedia a parientes y amigos. Consecuentes con esta aflicción, los directivos de la Empresa, modificaron el programa de trabajo, disponiendo el término de la labor a las 17:10, a fin de que tuvieran el tiempo necesario para acudir a las honras fúnebres que se celebrarían en los diferentes templos de las ciudades aledañas.


Epicentro del terremoto y el posterior tsunami
(Foto internet)
Como recordamos, hoy se cumple dos años, del terremoto de 9 grados en la escala de Richter, seguido de un desbastador tsunami que en pocos minutos sembró el caos y la muerte en ciudades cercanas al mar, de las prefecturas de Iwate, Miyagi y Fukushima; aún recuerdo el momento… acababa de terminar de escribir “La leyenda del rosal”, cerré la computadora y me puse de pie, en ese preciso instante  comienzo a experimentar un temblor... un temblor que rápidamente se torna violento y colosal, la tierra se mueve y ondula bajo mis pies con ferocidad increíble, no permitiéndome caminar,  en la confusión trato de serenarme, abandono la casa antigua donde vivo y gano la calle, rápidamente elijo unos jardines para dirigirme, ahí escucho el batir de las ramas de los miles de árboles que pueblan y  circundan las colinas cercanas a mi barrio. Era como si un monstruo bajo tierra, se despertara malhumorado, lanzando indescriptible y terroríficos aullidos tratando de destruirlo todo… ante tanto movimiento, un parasol y un rótulo de una tienda comercial cercana se desploman…  la convulsión terráquea se hacía interminable, no cesaba; hoy los sismólogos, estiman la duración en 6 minutos … cuando se calmó, comprobé que no había agua, no había energía eléctrica, no había internet, no había comunicación telefónica ni fija ni por celular... y minutos después, supe que no había transporte por mar, por tierra, ni por aire… estábamos aislados del mundo.

Tanques arden peligrosamente (Foto internet)
Mientras eso ocurría en Ashikaga shi, la tragedia por la magnitud del terremoto, se configuraba colosal en Miyagi, ya que el seísmo fue el más potente ocurrido en Japón en los últimos 140 años y el quinto más potente del mundo; el epicentro ubicado en el  mar, frente a la costa de Honshu, 130 km. al este de Sendai,  que pertenece a la prefectura Miyagi, originó  un tsunami apocalíptico, con olas que en su inicio alcanzaban los 40 mts., esta gigantesca masa de agua en contados minutos alcanzó las ciudades ribereñas de Fukushima, Iwate y Miyagi, siendo prácticamente borradas del mapa Sendai, Rikuzentakata y otras ciudades costeras. Lo que no pudo destruir el terremoto lo hizo el tsunami, las casas más resistentes del mundo, fueron arrasadas en un número aproximado de 400,000, junto a decenas de edificios, barcos, avionetas y granjas, miles de vehículos y hectáreas de sembríos. Las olas arrastraron un barco con 100 pasajeros a bordo. Se perdió contacto con dos tren bala de pasajeros y para terminar de extremar la situación, se declaró emergencia nuclear, al haber resultado seriamente dañada por el terremoto la Central Nuclear de Fukushima Daiichi, en cuya sala de control del reactor Nº 1, presentaba un nivel de radiactividad 1000 veces superior al normal.


La fuerza del tsunami ubicó a un yate
sobre el techo de un 2do. piso (Foto internet)

La situación en las horas posteriores al terremoto se tornaba incierta, los muertos y desaparecidos se contaban primero por cientos, luego por miles; los supermercados fueron vaciados de sus productos, por la adquisición nerviosa en la que se incurre en estas circunstancias, mucho más si los servicios básicos estaban cortados… nuestra preocupación y posiblemente de todos los emigrantes, era pensar en la angustia por la que estarían pasando nuestros familiares en nuestros países de origen, al no tener noticias de nosotros. Esa noche no dormí, la alerta de un nuevo terremoto estaba abierta, las réplicas menores se sucedían una tras otra, nos alumbrábamos con lámparas y reflectores de pilas... la experiencia adquirida en Perú en el terremoto del 70 y la serena actitud de mis vecinos japoneses me sirvió de mucho.


Cientos de vehículos fueron arrastrados
por tsunami (Foto internet)
Antes de seguir, quiero contarles un par de cosas, que a mi modo de ver configuran el carácter, la personalidad y la  idiosincrasia del pueblo japonés; es evidente que la serenidad que muestran ante la adversidad, su unidad y su disciplina para seguir las instrucciones de sus autoridades, es producto de su experiencia de vida aprendida y asimilada en años, hoy convertida en método y sabiduría para enfrentar el infortunio y minimizar sus consecuencias. En Japón, por ejemplo, llueve torrencialmente, los techos de sus casas, edificios y calles, están canalizados para eliminar de inmediato las aguas pluviales. Siendo un país sísmico, la construcción de sus viviendas y edificios están sujetos a normas estrictas de edificación, diseñados para soportar seísmos de gran intensidad. Por la misma razón, su población es educada desde la niñez para actuar con serenidad. En pleno movimiento sísmico no vi ningún japonés corriendo o gritando de pavor, menos arrodillarse implorando protección a Dios; es más, minutos después de terminado el seísmo, aparecieron de retorno de la escuela, unos 20 niños, caminando con toda tranquilidad, como si nada hubiera ocurrido.


La valancha incontenible de agua ingresa a
una población destruyéndolo todo (Foto internet)
Ya amanecía, cuando uno de los vecinos que escuchaba las noticias en una radio a pilas, nos comunicó que a las 6 a.m. se repondría la energía eléctrica, el agua, el teléfono, el internet y el gas... habían pasado casi 14 horas desde que se cortaron.  Apenas los repusieron y con el temor que se volviera a cortar o saturar el internet,  prendí la computadora y remití un mensaje muy lacónico a todos mis contactos: “Familiares y amigos, estamos bien, no preocuparse”, días después, me enteré que todos mis hijos, nietos y familiares, se habían reunido en un solo lugar al enterarse de la tragedia por la TV y que al recibir este breve mensaje, estallaron en un grito de alegría… poco después, mi correo fue invadido por casi un centenar de mensajes venidos desde Perú, Argentina, México, Chile, España, EE.UU., Venezuela, Italia, Ecuador, Colombia y desde el mismo Japón, todos ellos tuvieron la virtud de blindar nuestra moral.  

Al reponerse el transporte aéreo, en los días subsiguientes, cientos de personas... entre ellos decenas de peruanos, optaron por abandonar el país, el temor a ser alcanzados por la radiactividad que parecía se tornaba incontrolable en Fukushima, los hizo dar este paso, abandonando sus compañías y lugares de trabajo. En mi caso, habiendo sido desde que llegué sujeto de atención y deferencia tanto en mi empresa como en mi barrio de Sukedo Higashiyama, decidí quedarme por lealtad y gratitud, sentí que no podía abandonarlos en plena tragedia, era mi desición personal,  por lo que le pedí a Mily, mi esposa, que se alistara y retornara a Perú, más quedé sorprendido, cuando me dijo: “Hemos venido juntos y juntos volveremos, si decides quedarte, yo también lo haré, lo que a ti te pase a mí me pasará”… No tuve palabras que agregar, sabía que no cambiaría su decisión, en mi fuero interno me sentí orgulloso de ella y sólo me limité avisar a nuestros hijos de la decisión de quedarnos. Recuerdo que en ese sentido, aprobando mi decisión me escribieron mis hijos y queridos amigos, como: Mónica Méndez de Paredes (peruana), Dante Ishiuchi Moreira (boliviano), que también decidieron no abandonar Japón.

La capacidad de reacción de las autoridades y el pueblo japonés es sencillamente admirable, nunca olvidaré por ejemplo, que los equipos de rescate mientras recuperaban a sus heridos y a sus muertos, tenían la mirada expectante en la posibilidad de un nuevo seísmo y tsunami, era una gran prueba de aplomo, valor y capacidad, se trabajó en alerta roja todo el tiempo. Simultáneo, un puñado de héroes en la Central Nuclear de Fukushima, se jugaban la vida en medio de las radiaciones, negándose abandonarla y trabajando cada minuto en su control a fin de evitar una catástrofe mayor, que hubiera alterado la vida de la nación. Los trabajadores de Fukushima, nos dieron una gran lección de amor, de valor, de entrega, de sacrificio… heroicos hombres, que nos enseñaron con su decisión, que no hay nada más hermoso que dar la vida por sus semejantes, por su patria, por su Emperador.

Al declarar el Primer Ministro Naoto Kan la alerta nuclear, se procedió a evacuar todas las poblaciones comprendidas primero entre los 5 km. a la redonda y  poco después a 10 km.; lo que significaba movilizar unas 45,000 personas.  Hasta ahora, la zona es un escenario difícil, según el Primer Ministro Shinzo Abe, unas 57,000 personas no pueden volver debido a la contaminación nuclear. En las otras ciudades afectadas por el tsunami, la reconstrucción se mantiene a todo ritmo, pero aun así unas 315,000 personas siguen morando en viviendas temporales, de una manera incómoda; estimándose que aún falta por retirar de los lugares del desastre unas 27,6 millones de toneladas de escombros.

Como podemos deducir, a dos años de la tragedia la herida sigue abierta, aun falta mucho por hacer y restañar; así lo entiende el emperador Akihito y el primer ministro de Japón Shinzo Abe y su Gabinete, que ayer reunidos en una solemne ceremonia oficial en Tokio recordaron a las víctimas de esta catástrofe con expresiones muy sentidas. El emperador Akihito, acompañado de la emperatriz Michiko, recordó a las víctimas, sus familiares y a quienes colaboraron para la reconstrucción de las zonas desvastadas y para poner fin a la crisis nuclear. El primer ministro, Shinzo Abe, prometió acelerar al máximo la reconstrucción para pronto se recobre la vida normal de las personas y de las zonas afectadas; sin embargo, un nuevo reto se cierne, alimentos con trazas radiactivas impropios para el consumo humano, han sido detectados… Me pregunto, si Japón con toda su capacidad de reacción reconocida, equipos humanos con avanzada tecnología, economía y disciplina, en dos años aun no ha superado la catástrofe ¿qué pasaría en un caso similar en mi país?.. Expertos ha advertido de la vulnerabilidad de la capital... pero en la práctica, no pasamos de un simulacro que la mayoría no toma en serio.

Click en el link:
http://youtu.be/z3fiyBuB2zo
Japón, Ashikaga Shi, 12 de marzo de 2013
Archivo BITÁCORA 13 (20130312) Japón
Revisada para el blogger (JAPÓN 81-20130313) Tochigi Ken
 

domingo, 3 de marzo de 2013

¡Ánimo!..No te des por vencido - Bitácora 13


Con dignidad y orgullo vestimos el
uniforme Karec-Hitachi
 Ganbatte Kudasai
¡Ánimo!.. No te des por vencido
Escribe: Hugo Tafur
        (peruano)
Como se me había comunicado, hace hora y media que acabo de pasar a formar parte de la legión de “jubilados” desocupados, hombres  que han  superado el límite de los sesenta o sesenta cinco años y que el Capitalismo considera que ya no tienen energías para seguir exprimiéndolos. Edad máxima, que la ley laboral de Japón establece como tope para poner fin a la vida laboral de un trabajador, así se encuentre física y mentalmente capacitado para seguir; sin embargo, aclaremos, la Ley Laboral de Japón no obliga al retiro, son la empresas las que estipulan en su reglamento interno, según su conveniencia, la edad del retiro, el mismo que puede oscilar entre los 60 y 65 años… Si hubiera desarrollado mi vida laboral en Japón, hoy estaría siendo jubilado con una compensación ventajosa respecto a mi país y tendría asegurada una vejez sin sobresaltos… me refiero a la posibilidad de percibir una remuneración digna para llevar una vida decorosa, que en mi caso, sería un respaldo para ejercer mi vocación de vida, labor intelectual, de la cual sólo Dios me puede jubilar.
Trabajando de noche, vistiendo todos los
implementos de seguridad en la línea de TV
Hace un mes, recibí una carta de parte mi empleadora CDP-Japan-Ohira, en la cual me informaban de mi “no renovación de contrato laboral, debido a la reducción significativa de la producción en mi área de trabajo”, y la cual califiqué en una nota que hice, comentado el hecho, como una forma elegante de recordarme que había cruzado el límite cronológico de la edad dinámica y que se imponía la jubilación y el reposo, en ella, relevé de cualquier mala intención de parte de CDP mi empleadora, por quién siento y tengo sólo expresiones de gratitud por el trato deferente que he recibido durante todo el tiempo que estube a su servicio; además, como queda establecido en el primer párrafo, la carta se ajusta a ley y al reglamento interno de Karec–Hitachi, contra lo cual no hay nada que argumentar. Este momento, habiendo pisado la base seis, sabía que llegaría en cualquier momento, pese a que en verdad, puedo seguir ofreciendo labor eficiente, gracias a que por años, me impuse un plan de vida sano y metódico, basado en ejercicios, sin tabaco, sin alcohol, sin drogas y durmiendo las horas convenientes cada día para prolongar mi vida dinámica, creo que estoy preparado Dios mediante, para seguir viviendo una vida saludable y si se presentara el caso como dije, seguir trabajando. Por esta misma razón, también me preparé para tener una ocupación activa después de este momento y no anquilosarme en la paz del hogar… realmente, en mi nueva ocupación planeada, me espera mucha actividad, ya descansaré cuando el momento llegue, mientras, seguiré trazando la estela de mi paso por este mundo.

En la línea de TV, cortando los bandos
de las pantallas (Karec-Hitachi)
Mi último día en Karec-Hitachi, ha sido para el recuerdo… terminé mi labor, en el mismo lugar que hace siete años, tres meses y seis días, me asignaron como área de trabajo, me refiero al Área de Televisión, el noventa por ciento de mis compañeros de entonces, japoneses, paraguayos, filipinos, brasileños, peruanos, etc., ya no están, me precedieron en la ruta de la jubilación o se retiraron de la empresa. En mi caso, mi vida en Karec-Hitachi, ha sido un tránsito grato y aleccionador, salpicado de anécdotas mil, tanto laborales, como amicales y como no, de alguna anécdota desagradable, pero que en nada amengua las gratas vivencias vividas en mi itinerario por la empresa, que me recibió sino con los brazos abiertos, pero si con el tradicional respeto y deferencia que los japoneses otorgan a las personas que se ganan el puesto, con trabajo eficiente, honradez  y conducta respetuosa.  Hechos puntuales, fuera de la rutina del trabajo, me pusieron pronto en el conocimiento de las jefaturas. La primera ocurrió apenas ingresé a trabajar en el área, entrenado en Seguridad Industrial en Siderperú, se activó mi alarma ante la vista de una condición insegura que podía ser causa de accidentes, hecho que hice conocer por escrito a mi jefatura, la cual fue estudiada y aprobada de inmediato por el Comité de Seguridad de la Empresa, que procedió a eliminar la condición de inseguridad denunciada. Sugerencias de seguridad e higiene industrial, me granjearon la amistad de varios jefes y de modo particular del Sachó (gerente) Uehara san, quién desde hace unos años también jubilado y retirado de la empresa, me sigue honrando con su amistad... amistad que subrayo y relievo en una de mis crónicas.

Tadenuma san, Gerente de Karec - Hitachi, me hace
entrega del diploma como mejor trabajador 2008
Otros hechos que hoy recuerdo, me dieron muchas satisfacciones en mi paso por Karec-Hitachi, por ejemplo: Haber fundado y dirigido la revista “Amigo”, con tiraje de hasta 2500 ejemplares a nivel de Hitachi-Ohira, y desde sus páginas concientizar sobre Seguridad,  promover la fraternidad entre ciudadanos de distinta nacionalidad, el deporte como vínculo de amistad, convocar y hacer obra social, a favor de hermanos peruanos con graves problemas de salud; dirigir el boletín “Ganbatte”, solo para el personal de Karec; haber sido expositor en tres oportunidades sobre temas de seguridad en la gran sala de reuniones de la empresa; haber ganado tres años, el diploma y el premio en efectivo que otorga Karec a sus trabajadores que destacan como los mejores; haber sido, cuatro años nombrado como segundo responsable de la zona de bando, línea de televisión. Habría muchos hechos más que mencionar, que me permitieron ganarme la confianza y amistad de hombres y mujeres de toda raza y nacionalidad, como cuando decidí por lealtad a pocas horas del terremoto del 11 de marzo de 2010, unir mi destino al pueblo japonés quedándome y no marchándome como cientos lo hicieron, debido a la posibilidad de contaminación radiactiva que se cernía por el problema de la Planta Nuclear de Fukushima.
Embargado por sentimientos encontrados de la despedida de Karec, he bebido mi trago de tristeza hasta el último minuto, pocos amigos están enterados de mi retiro y los que sabían les pedí que se abstuvieran de manifestaciones de despedida; sin embargo, no pude evitar que algunos jefes de la planta me abordaran para despedirse -la más sentida- así lo percibí, fue la de Onuki san, me estrechó la mano agradeciéndome por mí trabajo y con una mano sobre mí hombro me manifestó: “Hugo san… ¡Ganbatte kudasai! (¡Ánimo!.. No te des por vencido) palabras con que rotulo esta nota, que escribo hoy, como recuerdo del último día que pise mi lugar de trabajo. El timbre de salida me sacó de mis cavilaciones, retiré el fotocheck de mi pecho que autorizaba mi ingreso al complejo, y paso a paso me dirigí a la oficina a devolverlo… apenas me vio "Estrellita", mi gran amiga japonesa,  salió a mi encuentro y se conmovió mucho cuando le hice entrega del documento, sus ojos se llenaron de lágrimas, es que habíamos cultivado una gran amistad, me abrazó y quedamente me dijo: “Hugo chan… un ga ii” (Hugo… buena suerte) se lo agradecí y la besé en la mejilla como despedida… Quizá la hora del retorno ha llegado, mis hijos y mis nietos en Perú, recibirán la noticia con un grito de júbilo… Hace tiempo que me lo vienen pidiendo, con la excusa de que mis nietos necesitan de mi enseñanza...

Un puñado de tierra del jardín de Karec-Hitachi me llevó como recuerdo, para cuando alguna tarde en la tranquilidad de mi hogar recuerde a Japón, la pondré en la palma de mi mano con unción y recordaré con cariño mi paso por la empresa Hitachi-Ohira de este bello "País del Sol Naciente", que me extendió su mano amiga, dándome la oportunidad, de probarme una vez en el atardecer de mi vida como un "Hombre hasta el fin", con trabajo duro y sacrificado... pero que me llenó de satisfacción y orgullo, al poder seguir compartiendo con los míos el pan de la honradez y la dignidad... Dios, bendiga a Japón.     
Japón, Ashikaga shi, 30 de noviembre 2011
Archivo BITACORA 13 (20111130) Ashikaga Shi
Revisada para el blogger (JAPÓN 80-20130303) Tochigi Ken

sábado, 2 de marzo de 2013

Samuel Obeso, pescador excepcional - Bitácora 13


Samuel Obeso, estaba dotado de un sentido
especial para la pesca (Foto inernet)
 Samuel Obeso Rubio
Un pescador excepcional

Escribe: Hugo Tafur
       (peruano)
Samuel Obeso Rubio, como otros antiguos pescadores del Chimbote de ayer, estaba dotado de un sentido muy especial para la pesca, tenía la intuición, sabiduría, fuerza y estrategia de un lobo de mar… y la paciencia de un orfebre haciendo filigrana de oro con la “Luz”. Buscaba la pesca y cuando lo encontraba, se paseaba sobre la mancha detectada de anchovetas con serenidad, a media máquina, la recorría de arriba abajo y de abajo hacia arriba, convencido del volumen y dirección del cardumen mandaba arrear… El boliche armado según su sapiencia, con excelente emplomadura y seno, iba cayendo como una pared infranqueable, mientras él artista del océano, iba dibujando sobre la superficie del mar una gran “u”... no terminaba su obra maestra y ya los corchos inquietos luchaban contra la arremetida de la pesca cercada, mientras en la cubierta de la “Luz”, las hábiles y experimentadas manos de los tripulantes ejecutaban las maniobras finales, para cerrar con presteza la bolsa por el fondo… terminada la tarea, Samuel desde el puente, ordenaba con convicción: ¡Dos bolsas, muchachos!    

Anchoveta (Foto internet)
Era esta la rutina característica del mejor patrón que tenía la Pesquera “Santa Martha” por entonces. Desde que llegué a la compañía,  me enteré de su prestigio como pescador exitoso, gozaba de especial consideración y deferencia de la jefatura y de los prropietarios, era el "capitán” de la lancha “Luz”. Como persona, a pesar de su empotrada adustez y seriedad, era un buen y fraterno amigo. Samuel Obeso Rubio, apodado “El Flaco, Obeso”, era cuñado de Raúl “El Lunarejo” Quijano, patrón de la legendaria “Islay”, donde yo navegaba. La embarcación que capitaneaba Samuel, por el aporte de pescadores experimentados que fueron promovidos desde allí como patrones,  se constituyó en “la academia" donde se forjaron y graduaron los "capitanes" que la pesquera “Santa Martha” necesitó al experimentar su crecimiento e incrementar su flota para la pesca de anchoveta. Cuando jovencito, me embarqué por vez primera unos días en "La Céfira", una lancha particular de madera, de apenas 25 toneladas de capacidad, capitaneada por don Lucio Chávez,  lancha que conformaba la pequeña flota que abastecía a la pesquera “Santa Martha”, las otras eran la “Luz", la “Ana” y la “Islay”; la compañía tenía sus instalaciones en cabecera de playa, ubicada en el barrio “27 de Octubre”. La pesquera era pequeña todavía y estaba administrada por don Miguel Bossio.  

Preciado pez que abundaba en
Chimbote (Foto internet)
Por esa época, fines de la década del sesenta (1951-60), casi toda la lanchada de Chimbote fondeaba en la rada de "La Caleta", sus aguas eran por lo general serenas eran aconsejables para ese menester, hasta allá nos trasladábamos día a día en la madrugada para embarcarnos, pequeñas chalanas movidas a remos, cumplían el rol de "taxi marino", trasladándonos desde el embarcadero del muelle hasta nuestras embarcaciones, por el precio de un sol; tiempos incómodos, pero de gratos recuerdos, donde los hombres del mar nos conocíamos a fuerza de vernos y nos hacíamos amigos. En esa época, la lanchada por lo general, se surtía de agua potable y petróleo en el muelle Gildemeister y nosotros descargábamos como anotamos, en "la chata" de la pesquera, ubicada aguas afuera de la ribera en el “27 de Octubre” y cuyos poderosos absorbentes, succionaban desde las bodegas de las embarcaciones la pesca capturada y lo trasladaban mediante gruesas tuberías hasta la pozas de la pesquera, distante unos 300 metros, donde se iniciaba el proceso para convertirlo en harina. La pesca abundante por entonces, se ejecutaba casi siempre a unos minutos afuera de nuestra defensa natural, frente a los pétreos guardianes marinos del puerto, “El Dorado", “Los Ferroles”, la “Isla Blanca” y el "Cerro Chimbote"... eran otros tiempos, donde abundaba la anchoveta en la Fosa de Chimbote,  no había que alejarse mucho, el pescador iba de madrugada y con suerte a mediodía ya estaba en casa de retorno, muchas veces, portando excelente pescado fresco para la familia.

Samuel era el primer Patrón de Santa Martha
(Foto internet)
La amistad que cultivé con Samuel, fue de mutua admiración y respeto, yo admiraba al primer patrón de mi compañía por su destreza y sapiencia como pescador y él, siempre me lo decía, al imberbe jovencito pescador que estudiaba, escribía y soñaba sobre el boliche de la "Islay"; sin embargo, otros hechos contribuyeron para lograr un mayor acercamiento y amistad. Raúl Quijano, patrón de la "Islay", donde yo laboraba, era su cuñado. Con tres de sus hermanos, Simón, Javier y Hugo, éramos vecinos y me unía una fraterna amistad, vivíamos en la primera cuadra del jirón Lima, en La Florida Baja, muy cerca a la G.U.E. “San Pedro”; por entonces, tenía una asociación muy estrecha con los periodistas chimbotanos, además, era integrante y directivo del Club Cultural, Social y Deportivo “Inca Garcilaso de la Vega”, hacía vida cultural muy intensa junto a decenas de jóvenes de nuestro puerto,  y en nuestro programa radial “La Hora Garcilasista”, una de sus sobrinas, María Alva Obeso, era destacadísima intérprete de música criolla. Cuando abandoné la pesca para retomar los estudios, él en cada ocasión que nos veíamos, me saludaba con mucho afecto y familiaridad llamándome: “Maestro”.

Hasta entonces, nunca había trabajado en el mar bajo sus órdenes, lo que de hecho hubiera sido un privilegio, pero pasado el tiempo él también se alejó de las labores marinas, lo perdí de vista muchos años, alguien me dijo que había comprado o era socio de un aserradero por la selva, no supe más. Un buen día a fines de diciembre, no recuerdo el año, yo ya como trabajador de Siderperú, mientras caminaba por el centro de Chimbote nos encontramos de improviso, un gran abrazo selló nuestro reencuentro y tuvimos una plática de varios minutos; me contó, que había vuelto al mar, y que se encontraba al mando de la lancha “Don Raúl” de propiedad de su cuñado. Yo le referí, lo atrayente que seguía siendo el mar para mí y que en algunos domingos o feriados, cuando las circunstancias me lo permitían, seguía saliendo a pescar, para ello, mantenía mi  carnet de pesca y libreta de embarque actualizados y vigentes. Ante mi información, me invitó a conformar su tripulación para fin de año, ya que casi la mitad había solicitado permiso y necesitaba completar la nómina del zarpe para esos días... así que me preparé. 


Miles y miles de toneladas
se pescaba cada día (Foto internet)
Nunca olvidaré la experiencia... Sus condiciones innatas de "lobo de mar" seguían intactas, los tres días que salí con él, solo bastó una cala cada día para cargar a la lancha “Don Raúl”, fue un regalo. Tanto de ida como de vuelta, durante la travesía, tuvimos animadas charlas de tiempos idos… en muchos pasajes de las vivencias que recordamos, experimentaba nostalgia, su rostro cambiaba y se llenaba de tristeza, pero en otros, rompía a reír como un niño... con mucha alegría. Después de ese feliz reencuentro, lo volví a perder de vista, preguntando un día por él, me enteré que nuevamente había dejado la pesca por su salud y que estaba viviendo en Trujillo... Cuando escribo esta nota, crespones de tristeza me embargan, me acabo de enterar que el gran capitán, Samuel "el Flaco Obeso" Rubio, hace un tiempo ha partido a la eternidad, y que hoy pesca brillantes luceros en el mar del cielo, con los cuales ilumina el camino de su amada familia... Caro amigo, tu amistad seguirá viviendo en mi recuerdo… guárdame "un banco" en tu nave para cuando yo vaya, y sigamos alborozados en el puente platicando de tiempos idos... cuando tú eras "el men" de la compañía "Santa Martha", trayendo "cachanga" todos los días a la "Luz"... Descansa en paz, querido amigo Samuel.

Chimbote, 23 de enero de 2004
Archivo BITÁCORA 13 (20040123) Chimbote
Revisado para el blogger (JAPÓN – 79–20130302) Tochigi Ken